Observatorio de CENATIC

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Reflexiones sobre la aplicación y uso del software libre en el sector público.

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Sí, todas las AA. PP. utilizan software libre/opensource/fuentes abiertas. O lo que los ingenieros de informática entienden por software libre y abierto, aquel que tiene una licencia que garantiza las 4 libertades del software libre: libertad para ejecutar, estudiar o modificar, distribuir el software y distribuir las modificaciones que le hayas hecho.

Lo que pasa es que no siempre el software (libre o no) es visible ya que en la mayoría de los casos las aplicaciones, componentes se encuentran a nivel de infraestructura o como parte o módulos de aplicaciones mayores, plataformas, redes, etcétera.

Tradicionalmente, la comunidad española de entusiastas, usuarios, políticos, consultores y otros grupos, cuando hablan de software libre, especialmente en el sector público, se refieren sobre todo a la combinación Linux+LibreOffice. Es normal, son dos proyectos insignia de la comunidad de software libre, y que tradicionalmente han sido esgrimidos como una defensa de la libertad tecnológica frente al monopolio de empresas norteamericanas. Según los datos del Observatorio de CENATIC (thanks @anatrejopulido) hoy en día ambos proyectos están ampliamente instalados con muchísimos desarrolladores y una gran comunidad detrás, con un nivel muy alto de calidad y fiabilidad, especialmente Linux en el entorno Servidor. Encontramos muy buenos ejemplos como el Ayuntamiento de Zaragoza, Xunta de Galicia, Comunitat Valenciana o Gobierno de Extremadura donde ésta es la aproximación que se ha tomado, sin perjuicio de otras tantas.

Pero lo cierto es que ambos proyectos “sólo” representan una infinita parte de las líneas de código libre que están al alcance de cualquiera y que, por ende, es ejecutado y soportado en muchos de los procesos de negocio en las Administraciones Públicas.

Repito, con esto no les estoy restando importancia a ambos proyectos, que la tienen, pero sí me gustaría señalar que dicha relación (Software Libre=Linux+LibreOffice) como una exclusividad ha motivado, especialmente en el pasado, cierta aversión al software libre en algunos responsables TIC, que hasta la fecha no han visto un buen sustitutivo al desktop tradicional y a su suite ofimática...en muchos casos iniciando proyectos de migración que han terminado en fracaso. Entre algunas razones esgrimidas: falta de usabilidad, poca compatibilidad, rechazo de los usuarios, “no es lo que tengo en casa”, “no me funcionan las impresoras”, etc... Desde mi punto de vista esta reacción era perfectamente normal y me explico: el software libre está pensado y creado por quien tiene necesidades tanto técnicas como de uso REALES. Dado que los recursos de una comunidad de software libre son escasos, es normal que se dejen de lado funciones mejoradas (a.k.a “florituras”) que, a la postre, son consecuencia más del marketing que de una necesidad real de usuarios finales. Especialmente en el sector público.

Lo curioso es que esta “simpleza” o falta de funcionalidad que para los usuarios finales puede ser un trastorno, es lo que los responsables TIC buscan a nivel de infraestructura (#Doblemoral eh!!!) simplicidad, eficiencia, larga vida del hardware, rapidez y fiabilidad. Y por ello no es de extrañar que Linux sea el servidor elegido en este área.

Situación actual

Pero volvamos al punto anterior, donde decía que las AA.PP, todas, utilizan infinidad de Software Libre, (incluso en .NET y en SAP también se puede). ¿Es genial, verdad? Seguramente usted no lo sabía. El problema es que las Administraciones Públicas lo hacen también SIN SABERLO.

Como todos los que estamos en estos días en el mundo de lo público y la informática sabemos, las AA. PP. contratan (-aban), aparte de muchas licencias, mucho desarrollo a medida (on-premise). ¿Para qué? Pues para sus necesidades de negocio, ya sea administración electrónica, aplicaciones verticales, sanidad, justicia, educación, aplicaciones departamentales, impuestos, en fin. Es decir, un parque de software informático que como muchos saben o intuyen se repite de una administración a otra, incluso dentro de un mismo organismo - tema que la CORA (Comisión para la Reforma de las Administraciones Públicas)  pretende atajar mediante la creación y nombramiento de la figura del CIO AGE.

Efectivamente, muchas aplicaciones promovidas, contratadas o programadas en una misma organización comparten librerías, módulos o programas enteros sin saberlo. Y son Software Libre en su inmensa mayoría. Por eso digo que usan software libre para sus procesos de negocio, aunque no usen Linux ni Libre Office...sorprendente, ¿verdad?

Problema

Esto que parece muy buena idea, ya que la reutilización de componentes EN TEORÍA disminuye los costes de desarrollo, sin embargo, no lo es tanto a la hora de reducir los costes de mantenimiento. Además puede incrementar el riesgo en términos de obsolescencia, compatibilidad  e incluso seguridad y más en estos días donde los presupuestos en TIC se contraen y no se puede mantener “sine die” un contrato correctivo-evolutivo.

Esto es así porque ni el organismo contratante es “responsable líder” de su mantenimiento y evolución, así como el proveedor que se bajó el componente, lo “tuneó” y compiló posteriormente y lo incorporó a la solución mayor tampoco. Justamente el “tuneo” o las modificaciones al original (denominado en argot, “FORK”) hacen imposible su actualización automática por los creadores originales del componente que se evoluciona bajo un modelo de comunidad en alguna forja de código.

Salvo excepciones muy muy contadas, es alguien más que está ahí fuera el responsable de mantener (O NO - ooops) esa librería. Por tanto, la Administración Pública no obtendría ninguna ventaja de que se use software libre en sus desarrollos, ya que sigue estando cautivo del contratista original. Y no me vengan ustedes con que “ya, si, pero como es libre y tiene el código fuente disponible, cualquiera lo podría adaptar y revisar y bla bla bla”.

Incluso si llegásemos a equilibrar en este país el ratio de comerciales vs ingenieros podría casi creérmelo pero lo siento, no me lo creo. Intenten ustedes, y permítanme la expresión,  meterle mano a un Alfresco tuneado, o al kernel de Linux o a un componente de firma, o lo que sea... No solemos prestarle demasiada atención a la documentación y nos centramos en que el sistema “funcione” aceptando entregables poco documentados que hacen imposible a posteriori un cambio de proveedor ante eventuales problemas. Lamentablemente como efecto secundario no favoreciendo ni la competencia ni la entrada a nuevos socios.

Otro problema detectado es que es el proveedor el que desarrolla internamente para entregar posteriormente en una máquina virtual la prueba de que funciona, en un CD los fuentes y en otro la documentación. No existe una revisión de los autores originales de los componentes y lean ustedes despacio y repitan conmigo: “mientras se desarrolla el producto”, de manera transparente y abierta en mayor o menor grado al escrutinio y ayuda (sí, sí, ayuda) del resto de la comunidad.

Llegados al punto más común de lo que se piensa de que nada funcione (especialmente en los proyectos mastodónticos, donde la tasa de fallo crece exponencialmente de manera proporcional al número de líneas y módulos de la aplicación) y haya que cancelar contrato o cambiar de proveedor, el responsable de informática  hubiera preferido muy comprensiblemente software empaquetado cerrado con un buen manual de instrucciones, con su mantenimiento y su cerrada red de partners. Todos conocemos casos donde esto pasa.

Desde este prisma, las ventajas y ahorros del software libre la han obtenido fundamentalmente los proveedores de servicio TIC que ahorran esfuerzos y, por tanto, costes internos al reutilizar software, lo cual está muy bien pero es software que ellos no han escrito, especialmente open source tomado y muchas veces “forkeado” de Internet.

Solución

No voy a entrar a  debatir si las AA. PP. deben o no pagar porque les construyan software a medida versus comprar soluciones empaquetadas nacionales o a multinacionales de donde sea. Aunque déjenme que les diga que una vez alguien que sabe mucho me dijo que lo que las AA. PP. deberían hacer “tan solo” es sentar las “reglas del juego”, es decir, LICENCIA, ESTÁNDARES y GOVERNANCE y que luego venga el sector TIC. Lo dejo como reflexión.

¿Qué es lo que falla entonces? Un modelo de gestión global para el Software Libre

Olvídense de que ustedes no tocarán nunca software libre. Es irreversible. Si piensan desarrollar a medida, abordar proeyctos de BigData, SmartCities, Clod Computing, Movilidad, eAdministración no podrán escapar de él. Es una realidad. Lo que necesitan es una política entorno al Software Libre:

 Una Política se compone de:

  • Matriz de decisión: Dónde y cuándo abordar proyectos con software Libre (uso y desarrollo)
  • Catalogación de componentes y licencias aceptadas por la organización.
  • Repositorio de código compartido y reglas para el desarrollo.
  • Políticas de propiedad intelectual y contribuciones.
  • Inventario compartido de aplicaciones y sus componentes asociados.
  • Modelo para calcular el valor económico de cada componente.
  • Política para el desarrollo de aplicaciones basadas en la reutilización efectiva de componentes.
  • Política de actualizaciones, seguridad, mantenimientos y métricas para saber si hay que abrir en comunidad o no un determinado desarrollo.
  • Política de aportaciones a los proyectos del Estado y relación con las Comunidades y Marco global para la relación con Universidades y Grupos de Investigación.

Presten especial atención al último punto. Es donde mayores beneficios (disminución radical del OPEX, coste de operación) se obtienen, al trabajar con la comunidad, devolver las mejoras y compartir los costes de mantenimiento y evolución.

Con esto, tarea monumental, todo el mundo, y me refiero a programadores internos y empresas externas, sabrán cuáles son las reglas del juego. Además, sería más sencillo valorar la calidad de los entregables (no entraré a hablar de esto...) y muy, muy importante, se ganaría en la tantas veces señalada, nombrada y un poco ya manida interoperabilidad (lo siento, Miguel Ángel...)

Estaríamos hablando de reutlizar y compartir componentes y aplicaciones entre organismos, colaborar en la construcción de nuevos proyectos, colaboración público-privada, anticipar ahorros en los pliegos y licitaciones, etc... El sueño dorado.

De esto sabemos hace mucho en CENATIC. Lo hemos visto funcionar en grandes corporaciones privadas, especialmente fuera de nuestro país. Incluso hemos puesto en marcha iniciativas en algún organismo público que han tenido la valentía de tirarse a una piscina sin ver muy bien el agua, solo fiándose de nuestra experiencia y consejos. Aunque partimos de una total y absoluta fragmentación y falta de coordinación en el Sector Público, creo que es muy buen momento para comenzar a ponerse serio. El momento de implantar un modelo de Gobierno y Gestión del Software Libre en el Estado que, como efectos secundarios, nos permitirá  defender la industria y la tecnología estatal y apoyar la internacionalización de nuestras empresas de software. Esto último, lo dejaré para otro post.

 

10.10.13

Manuel Velardo, Director Gerente/CEO de CENATIC.

@lolox